Mientras, los CES, esclavos de nuestros complejos de inferioridad, permanecemos ojipláticos durante la lucha de esos “colosos titanes”, y sin caer en la cuenta de
Mientras, los CES, esclavos de nuestros complejos de inferioridad, permanecemos ojipláticos durante la lucha de esos “colosos titanes”, y sin caer en la cuenta de